Crítica y Esfera Pública. Por Jaime Iregui*

A finales de la década de los ochenta y comienzos de los noventa la labor crítica en el contexto local estuvo liderada por Carolina Ponce de León y José Hernán Aguilar, quienes desde las páginas de los periódicos emiten sus juicios en torno a un arte que se produce en el marco discursivo de la posmodernidad.

Ellos fueron los encargados de mediar para un público amplio aquellas prácticas que se insertan en marcos teóricos que privilegian la pluralidad de medios, la discontinuidad estilística y los modos de operar basados en tácticas de apropiación y descontextualización propias del arte del momento –época en que también la misma noción de crítica entra en un periodo de crisis prolongada.

Es en este contexto en el que me ha interesado participar en la articulación de espacios de discusión de carácter colaborativo, que permitan el encuentro, la coexistencia de distintos puntos de vista sobre uno u otro tema y el cuestionamiento de los procesos de mediación de las prácticas artísticas que ejercen las instituciones del museo, la crítica y los medios de comunicación.

Esfera crítica

De ahí el interés en que estos espacios[1] permitan una participación plural, donde la noción de lo crítico no se entienda únicamente como un juicio de valor en torno a obras y exposiciones, sino como reflexión en torno a asuntos de interés común del medio artístico, donde distintos modos de entender las cosas se comunican y, eventualmente, se transforman en opinión pública.

Esfera Pública se ha venido consolidando como espacio de discusión (no es un blog) en el que la crítica adquiere un formato participativo[2]. La reflexión crítica en los formatos electrónicos, así como el intercambio de información y opinión, permiten procesos dinámicos y espontáneos de interlocución y con ello, la articulación de una reflexión crítica colectiva ante situaciones y hechos del mundo del arte que difieren de las notas y reseñas que se publican en la esfera pública oficial.

De este modo se neutraliza la crítica como mirada unívoca, valorativa e incuestionable, y se replantea como detonadora de discusión que moviliza distintos puntos de vista sobre la obra y el contexto teórico y conceptual en que se inscribe.

Esfera editorial

Las posiciones del moderador han venido cambiando a lo largo de estos diez años de discusión: aunque en un comienzo tenía planteaba como moderador algunos temas para discutir, han sido los mismos participantes los que han venido proponiéndolos. A partir de estos debates se ha reiterado el interés en temas como el de la curaduría, la crítica a la institución, el arte y la política, el estado del mercado y la crítica de la obra son los que revisten un mayor interés para los miembros de esta comunidad.

El moderador se ha hecho invisible en el sentido en que no participa como lo haría un moderador convencional, es decir, presentando las participaciones, opinando sobre ellas con el objeto de moderar la discusión y excluyendo las que no guarden pertinencia con la discusión en curso.

Aunque esto ha posibilitado una participación libre y abierta, hay moderación en la forma y el ritmo en que se organizan y archivan las participaciones, las cuales se publican tal y como las envían los participantes. Y es aquí donde se diferencia el papel del moderador con el de editor, quien decide si las participaciones se publican como son enviadas o, si es el caso, edita el contenido de las mismas o simplemente no las publica.

Este tipo de moderación abierta no quiere decir que se pone a circular todo lo que se recibe. Aunque en un comienzo se publicaban algunos anónimos –era el recurso que tenían aquellos que temían alguna represalia por parte de la institución cuestionada– no se están publicando por la lista de correos y en el blog de discusión los anónimos que tienen como objeto la mera descalificación[3]. En algunos casos pueden hacer algún aporte o cuestionamiento justificado y se publican como comentarios a una entrada en el blog –como es usual en este tipo de formato– pero no se en envían por la lista de correos[4].

En el caso de los seudónimos (Catalina Vaughan, Gina Panzarowsky, Mery Boom) la forma de operar es distinta, pues se trata de autores que presentan una reflexión elaborada y han venido definiendo un perfil muy específico en cuanto a temas que, por lo general, apuntan a revisar críticamente prácticas institucionales.

Aquí vale la pena recalcar que –aunque está estipulado tanto en el portal como en la parte inferior de todas las participaciones que circulan por la lista de correos– el hecho de publicar una opinión no implica que como moderador apoye o me encuentre de acuerdo con la posición del autor[5]. Sí esto fuese así, Esfera Pública sería un espacio homogéneo que reflejaría la posición del moderador y no habría lugar para la diferencia.

Esfera Pública refleja de algún modo la pluralidad discursiva del campo artístico y es precisamente esta diversidad de posiciones lo que caracteriza al medio como modalidad de esfera pública donde prevalece el desacuerdo entre distintas subjetividades, políticas y economías.

Esfera ciudadana

Si existe un cambio de foco en relación con la crítica de arte, es que hay un desplazamiento desde una crítica de especialistas en torno a la producción artística, hacia una un proceso de interlocución crítica realizada por artistas, curadores y público en general en torno a instituciones y políticas culturales, proyectos curatoriales, e incidencia de las lógicas del mercado en el medio artístico y cultural.

Mientras en un comienzo cada debate estaba precedido por una toma de posición que casi siempre tomaba el formato de denuncia de una arbitrariedad institucional (censura, malos manejos administrativos, esquemas expositivos inoperantes, ausencia de crítica, etc) con el paso del tiempo –y los debates- algunos miembros de esta comunidad han comenzado a reflexionar sobre sus dinámicas y a preguntarse que, si Esfera Pública es un espacio de crítica, sus debates deben proveer soluciones para las instituciones y los casos que critica, si debe llegar a un público más amplio y ejercer una labor didáctica y formativa.

Además de la reflexión sobre las dinámicas curatoriales y de gestión de los eventos institucionales e independientes, se abre el espacio para la crítica de la obra con una serie de diferencias con aquella crítica que regularmente se planteaba desde los medios masivos: los artículos sobre las exposiciones que circulan por Esfera Pública generan una serie de discusiones que permite, tanto una réplica del artista implicado, como de otros lectores y colaboradores.

Los artistas, curadores, estudiantes, gestores, docentes, museólogos, periodistas y demás personas que participan –escribiendo, leyendo– en Esfera Pública son ciudadanos que utilizan también esta plataforma para buscar un interacción con instituciones públicas que, supuestamente, está abiertas al diálogo con las distintas esferas de la comunidad artística y ciudadana que representan.

En algunas ocasiones esta interlocución ha funcionado directamente a través de cartas y entrevistas, en otras, por medio de vías jurídicas como el derecho de petición. También hay un diálogo a mediano y largo plazo como es el caso de los debates recurrentes –en esta y otras esferas– sobre curadurías independientes e institucionales que, según investigadores como Efrén Giraldo[6], ha incidido para reformular prácticas y modelos expositivos.

Sin embargo, para algunas instituciones este espacio de crítica es reconocido como un lugar donde se cuestionan sistemáticamente todos sus procesos, o como un lugar “reaccionario” donde unos pocos están dedicados a atacar visceralmente su gestión y sus eventos.

El llamado “diálogo con el sector” no sólo opera en escenarios definidos por estas instituciones (consejos, asambleas, comités) donde raramente la crítica y el cuestionamiento por parte de la comunidad artística es tenida en cuenta. Esta interlocución también puede darse en espacios como Esfera Pública, donde tanto el público como la relación con lo público es algo que se manifiesta y se redefine constantemente a través de procesos donde el medio artístico ejerce su derecho ciudadano a revisar críticamente la gestión de las instituciones públicas y sus programas dirigidos a la comunidad artística y ciudadana.

*Jaime Iregui es editor y moderador de Esfera Pública


[1] De 1993 a 1995 las discusiones se recogieron en publicaciones impresas con el nombre de Tándem. Como espacio de discusión en Internet se inició en 1995 bajo el nombre de Red Alterna y después pasó a llamarse Momento Crítico. Desde el año 2000 cambia su nombre a [esferapública]. Funciona como espacio de intercambio, archivo, documentación y difusión orientado a señalar prácticas, recorridos y procesos de artistas que suceden tanto en espacios no convencionales como institucionales.

[2] [esferapública] opera a través de cuatro plataformas editoriales que implican distintos grados de moderación, así como de relación con sus contenidos: La lista de correos distribuye las participaciones a una red de 2700 afiliados. El portal es el lugar donde se encuentran los resúmenes de las discusiones, así como artículos de sus participantes. Dispone de herramientas para convertir los documentos a PDF, imprimirlos o enviar su enlace por correo electrónico. El blog aloja las participaciones que circulan a través de la lista de correos y refleja la actividad del día a día de este foro. En esfera.cruda están a la vista TODOS los mensajes que llegan al moderador.

[3] Desde el 2006 se creo el blog esferacruda y allí se publican aquellas participaciones que no circulan por la lista de correos y, por lo tanto, no se publican en el portal y el blog de discusión.

[4] No hay que olvidar que en los medios masivos la sección de comentarios a las columnas de opinión están colonizadas por anónimos que no necesariamente están interesados en comentar el artículo sino en descalificarse mutuamente.

[5] En este sentido –y como sucede en todo espacio editorial– cada autor es responsable de su propia opinión.

[6] La construcción del concepto de lo contemporáneo en la crítica de arte en Colombia, de Marta Traba a Esfera Pública. http://criticaycontracritica.uniandes.edu.co/textossimposio/GiraldoTexto.pdf

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